viernes, 22 de mayo de 2015

Mi jornada de viernes

Bueno sé que no esperáis quien soy, pero os sacaré de dudas: ¡soy los zapatos de Rafa! Estaba yo tan tranquilo en el zapatero, es decir, no se movía ni una mosca. Pero alguien tiró de mí y me puso en el suelo. Sabía que hoy era un día especial: ¡nos íbamos a Córdoba!

-¡Ya empezamos!-dije con algo de sueño.

Rafa me calzó en sus delgados pies, y sentí el ligero movimiento al andar. Se recorrió la casa varias veces, hasta que por fin descansé porque Rafa tenía que desayunar. Y... porque no decirlo... al cabo del tiempo salimos a la calle. Llegamos al colegio y después terminamos por montarnos en el autobús.

Pero lo peor estaba por llegar; después del viaje en el que estuve descansando, llegó la hora de caminar. Al principio íbamos a paso ligero, pero luego la calor empezaba a acusar mis suelas, es decir, aunque todo era bonito y civilizado, mis suelas cada vez se sentían más en un desierto que en Córdoba, debido al calor. Varias veces pensé, que ojalá Rafa hubiera echado unos zapatos de repuesto en la mochila. Pero gracias a Dios entramos en la Mezquita, un lugar maravilloso donde dos culturas muy distintas se mezclan, formando una genialidad de la historia y que hasta yo, unos zapatos, la admiro. Ya cuando salimos afuera, y estábamos comiendo, conseguí entablar una conversación con una mosca que andaba por allí. Se posó en en mí, y luego empezamos a hablar:

-¿Todos los días hace tanta calor aquí?- pregunté después de presentarme.

-Casi todos- dijo la mosca secándose el sudor de la frente.

De repente Rafa se levantó y fuimos a la judería a comprar y dar un paseo, pero a mí me empezaban a flojear las suelas. Mientras tanto comencé a hablar con la mosca sobre Córdoba. Finalmente pasamos por un puente romano, en el que a cada paso que daba me fundía. Al final cuando nos íbamos a montar en el autobús intenté convencer a la mosca que me había acompañado durante casi todo el viaje, para que se viniera, pero ella me contestó:

-Aquí nací, me crié y seguiré disfrutando y admirando la gran ciudad de Córdoba.



 
Mezquita Catedral de Córdoba